La profesional analizó a la mujer como el pilar fundamental que sostiene las estructuras familiares y laborales, lo que sobrecarga su salud mental. En una perspectiva cruda sobre el incremento de la violencia doméstica y los femicidios, enfatizó que para erradicar las conductas delictivas crónicas e institucionales no basta con victimizar a las afectadas, sino que el Estado debe implementar políticas que involucren un tratamiento y rehabilitación profunda del agresor. Finalmente, se pautó un instructivo detallado de screening y medicina preventiva para la comunidad, instando a priorizar los estudios clínicos esenciales (Papanicolau con test de VPH, mamografías a partir de los 40 años y controles tiroideos y de colon).