Este segmento continuó con el análisis reflexivo sobre las demandas fundamentales del feminismo, definiéndolo como la búsqueda de un reconocimiento pleno de la mujer en todos los espacios sociales y políticos. Se problematizó el impacto del lenguaje cotidiano y la naturalización de los roles de cuidado doméstico. Asimismo, se expuso el vínculo crítico entre la independencia económica y la reducción de la vulnerabilidad de las mujeres ante situaciones de subordinación. Finalmente, se abordó la complejidad de la violencia de género (con énfasis en el feminicidio) como una reacción sistémica ante el avance de derechos, concluyendo en la importancia de educar en empatía a las nuevas generaciones y resignificar las jornadas de movilización como el 8 de Marzo (8M).